Opinión: Coquimbo también necesita volver a ponerse en marcha
Darwin Cortés Palma, Seremi de Gobierno de la Región de Coquimbo
En la Región de Coquimbo hay una preocupación que se repite mucho, en la ciudad y también en el mundo rural: cuesta encontrar trabajo, cuesta emprender y cuesta ver que las cosas avancen al ritmo que las personas necesitan. Eso no lo digo desde lejos. Quienes nacimos y crecimos en esta región sabemos lo que significa vivir en comunas donde cada oportunidad cuenta, donde un proyecto que se demora afecta de verdad la vida diaria y donde las localidades más pequeñas muchas veces sienten que siempre deben esperar un poco más.
Lo digo también desde mi propia historia. Nací en Salamanca y hasta los 18 años viví en Canela. Conozco de cerca la realidad rural, las distancias, el esfuerzo silencioso de tantas familias y esa sensación, tan presente en nuestros pueblos, de que el desarrollo a veces pasa cerca, pero no llega del todo. Por eso, cuando hablamos de crecimiento, no hablamos de una cifra fría. Hablamos de trabajo, de estabilidad y de dignidad para miles de personas.
Hoy esa urgencia tiene un dato concreto. En el trimestre diciembre de 2025 a febrero de 2026, la desocupación en la Región de Coquimbo llegó a 8,7%, con 37.870 personas desocupadas. En el caso de las mujeres, además, la cifra alcanzó 9,7%. Detrás de esos números hay familias haciendo un esfuerzo enorme para salir adelante.
Por eso, el Proyecto de Ley de Reconstrucción y Desarrollo Económico y Social no debiera verse como una discusión lejana ni encerrada en tecnicismos. En una región como la nuestra, esta conversación tiene que ver con empleo, inversión, vivienda y apoyo a la clase media. Tiene que ver con La Serena y Coquimbo, claro, pero también con Ovalle, Illapel, Salamanca, Canela, Los Vilos, Monte Patria, Vicuña y tantas comunas donde la gente no espera discursos bien armados, sino respuestas concretas.
La verdad es que nuestra región necesita más movimiento y menos trabas. Que los proyectos partan, que las obras no queden detenidas por años y que invertir no termine siendo una carrera cuesta arriba. Porque cuando una iniciativa se frena sin sentido, eso golpea a personas reales: a quien esperaba una oportunidad laboral, a una pyme que necesita que la economía se active, a una familia que ya no puede seguir esperando.
Además, este proyecto incorpora medidas que pueden impactar de manera directa en la vida cotidiana. La rebaja transitoria del IVA a la compra de viviendas nuevas puede ayudar a muchas familias de clase media a acercarse a la casa propia y darle aire a la construcción, un sector clave para el empleo. También está el incentivo a la contratación formal y la eliminación de contribuciones para la primera vivienda de los mayores de 65 años, una medida justa para quienes ya hicieron el esfuerzo de toda una vida.
La Región de Coquimbo tiene empuje, talento y ganas de salir adelante. Lo que muchas veces falta es que las decisiones lleguen a tiempo y que el desarrollo también mire a las comunas más pequeñas. De eso trata esta discusión: de darle a nuestra región una oportunidad real de crecer con más trabajo, más estabilidad y más tranquilidad para nuestras familias.